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21 de junio de 2014

La princesa sometida (cuentos eróticos de Kargul, #3) de Alaine Scott (Dw. Nichols).


LA PRINCESA SOMETIDA (CUENTOS ERÓTICOS DE KARGUL, #3) DE ALAINE SCOTT.

 

Empecé con muchas ganas La princesa sometida, estaba paciente por conocer ese nuevo mundo del que nos habló Nichols (Alaine Scott) en La esclava Kisha, pero ese mundo, de ese novela a esta, ha cambiado. En un principio, el mundo de los hombres bestia se regía por la pureza y la inocencia, el sexo sin amor era algo impensable. Y ya desde las primeras páginas, me sentí decepcionada en ese sentido, porque este mundo de hombres y mujeres bestias está gobernado por una abierta y prolifera libertad sexual. ¿Amor? Como pasaba en Kargul, nadie lo necesita. Con los orgasmos es más que suficiente.
 
 
Me siento muy decepcionada con Hewan, muchísimo. No es el héroe que yo esperaba. No me ha enamorado ni una pizca, y no tiene nada de especial, siento que Rura merece a alguien mejor, alguien que la vea de verdad, y que no la trate como un objeto, dispuesto ahí para su placer, o para hacer lo que le venga en gana con ella. Hewan no es ningún príncipe, ni es el amor que yo esperaba. No me ha gustado nada como ha tratado a Rura, como si ella solo fuera una mascota, a la que pasear con correa, vestir con sacos, encadenar a la pared, insultarla y darle bofetadas donde más le duele, en el corazón. No me ha gustado como la ve, para él ella es Rura la bastarda, Rura la que no se merece ni ternura ni amor, Rura la perra a la que piensa tener toda la vida encadenada a la pared y sometida a sus caprichos. Rura la mujer a la que él puede tocar cuando le plazca, incluso si ella está dormida y no está consintiendo tener relaciones sexuales. Rura, la que, como no tiene corazón, debe clavarle puñales follándose a otra frente a sus narices. Esa ha sido la gota que ha colmado el vaso.
 
 

Entre Rura y Hewan había algo jodidamente importante, y para hacer daño a la muñequita a la que considera rota, se folla a otra mientras se burla de ella. Lo peor ha sido ver como a Rura se le volvía a morir el corazón ante esto. Odio a Hewan por todo eso y más, por su infidelidad, por su doble moral (siempre se aferra a que él no hace daño a las mujeres y no tiene esclavos. Ya, lo demuestra con Rura -¡JA!-.), y por no haber visto nunca jamás a Rura, porque solo ha hecho como todos. Para él Rura es solo un rostro bonito, unas tetas hermosas, un coño jugoso. Eres un cabrón, Hewan.
Por todo ello, abandono esta novela.
 
Por último añadir, como puntos positivos antes de que llegara a la infidelidad de Hewan...
 
- Desde la primera página, sentí afecto por Rura. En esta novela lo descubrimos todo de ella, la vemos en su presente y también visitamos muchos momentos de su infancia y adolescencia. Su pasado me ha roto el corazón, Rura ha sido tratada injustamente toda su vida. Rura ha tenido una vida que es un infierno. Se me ha roto el corazón por este personaje, y ha sido bueno verla con otros ojos y poder ver a la verdadera Rura, la Rura herida, con el corazón hecho pedazos, esa Rura que nunca ha sido amada, esa Rura que ya desde niña, debía abrazarse a sí misma, porque no tenía a nadie a su lado. Me ha costado mucho no llorar por Rura. En el fondo, esconde un corazón achuchable, pero esa vida la han hecho ser como no debería, aunque, ¿cómo criticarla si jamás ha sido libre? Rura siempre ha estado en una jaula, y no precisamente de oro, y siempre ha tenido mil dagas apuntando a su corazón, apuñalándola. Y solo al conocer al cabrón de Hewan su corazón vuelve a la vida, baja la guardia, hasta que él con sus desprecios y su infidelidad le rompe el corazón y mata la luz de sus ojos.
 

- Dw. Nichols (Alaine Scott) me ha conmovido, ha sabido llegarme muchísimo con las emociones de Rura. Este personaje está muy bien trabajo, creado a la perfección, Rura es casi real y cada emoción suya también. Hay una gran profundidad en ese sentido. Y en más de una ocasión se me han llenado los ojos de lagrimas por el dolor y la pena de Rura, por la forma en que todo el mundo, Hewan incluido, la han traicionado, y desvalorado, y visto como una muñeca de fríos ojos oscuros. Rura es mucho más de lo que parece, buena y mala a un mismo tiempo, adorable en lo más hondo de su corazón, solo que, prisionera de los deseos y las imposiciones de los demás, Rura jamás ha podido elegir y ser ella misma. Rura debería ser la dueña de su vida, y también la de su corazón, y en cambio, toda su vida, ahora también, siendo esclava de Hewan, no ha sido y no es más que una muñeca con una niña que grita y grita de pena y rabia, de dolor, dentro de su corazón. Rura merece más, merece dejar de sentirse sucia, y merece a alguien que sepa verla, que la toque con reverencia, que la abrace deseando consolar su alma.
 
 
- Nichols (Alaine Scott) ha evolucionado muchísimo narrativamente hablando. Sus letras cada vez destacan, brillan mas. Esa intensidad, esa belleza en sus letras, me ha llevado a pasar las paginas volando, y lo mejor han sido todos esos recuerdos de Rura niña. Ahí la intensidad emocional de Nichols era brutal.
 
- He echado mucho de menos a Dayan y Erinni, si Hewan hubiera sido un principito como Dayan, todo sería muy distinto.
 
 
Y bueno, eso es todo. Hasta aquí mi lectura de La princesa sometida, no puedo leer mas. No puedo porque Hewan me ha roto el corazón.



¿MERECE LA PENA DARLE LA OPORTUNIDAD A UN PERSONAJE PARA QUE SE REDIMA?


Tras hablar con Nichols, y pensarlo un poco, opté por terminar de leer la novela de Nichols, La princesa sometida. Me quedé hasta las cinco de la madrugada leyendo. Y tras terminarla, sigo pensando exactamente igual a como lo hacía cuando solo había leído la mitad de esta obra. Los puntos buenos no varían, ahí están, y lo mismo con los puntos malos.

A mí la lectura de La princesa sometida me ha dejado profundamente triste. No digo que sea una mala novela, pero no es para mí.
El protagonista, Hewan, es un autentico cabrón. Un hombre que no hace nada por redimirse, por ganarse el perdón de Rura. Hewan solo debe sonreír, darle un besito a Rura, unas palmaditas en la espalda, y la "sanguinaria" Rura cae ante él, derretida, hiperventilando, y dispuesta a entregarle su alma a este Bakú.
No entiendo como Rura le perdona con tanta facilidad, y como le justifica hasta ese punto. ¿La crueldad y el maltrato son justificables? Para mí no.
Hewan no se merece a la Rura que Nichols nos hace descubrir en esta novela, y si soy muy sincera, no siento que él la ame, creo que está confundido por todo el revuelo de las hormonas y el sexo. Rura demuestra sentir mucho por Hewan, es más, con todo lo que le hace, le rompe el corazón, pero no entiendo cómo puede enamorarse de él. ¿Adicta a la crueldad? No me gusta que esa sea la justificación que se le dé. Básicamente, no me creo la historia de amor. Es más, esta novela no es de amor.
Es una tragedia. Una obra de dolor y supervivencia. Punto.

Agradezco a la autora que me regalara esta obra, siempre aceptando la sinceridad de mis opiniones.
 
Mire - Mayu.
 

17 de junio de 2014

La hechicera rebelde (Cuentos eróticos de Kargul, #2) de Alaine Scott.


¡Buenas tardes a todos queridos lectores! ¿Qué tal estáis?
Yo os traigo hoy la reseña de la última novela que he leído...

 
LA HECHICERA REBELDE (CUENTOS ERÓTICOS DE KARGUL, #2) DE ALAINE SCOTT:

 


Desde hace varios meses estaba impaciente por leer La hechicera rebelde. Alaine Scott me regaló esta novela a cambio de una reseña, y yo debo admitir que esa portada me volvió loca, me parece una portada maravillosa e increíble, pero todo es gracias a ese guapísimo dios del sexo que protagoniza la portada . Después leí la sinopsis y me intrigó muchísimo. Me encantan los mundos exóticos, las sanadoras, los guerreros, y la lucha de dos corazones valientes dispuestos a rendirse por amor. Dayan y Erinni me resultaban muy apetecibles, si o si quería conocerles .

Pero me parecía mal empezar esta saga por su segunda novela, y aunque tenía mis dudas sobre La esclava Kisha, Alaine Scott fue encantadora y generosa y también me la regaló. Y hace unos días leí esa primera novela, la de Kayen y Kisha, y como ya dije en su reseña, me decepcionó mucho y no me gustó, entre otras cosas, porque sus protagonistas no llegaron a caerme bien y porque se me hizo todo muy repetitivo. Pues con La hechicera rebelde temía que me pasara lo mismo. ¿Pero sabéis que? No ha sido así.

La novela de Dayan y Erinni, la segunda entrega de Los cuentos eróticos de Kargul, me ha gustado, ha sido muy diferente a La esclava Kisha. Creo que no debéis perderos esta novela, porque os estaríais perdiendo una historia de amor muy tierna, fresca, divertida, sensual, y con un toque doloroso a la par que conmovedor.
 
 

Si creéis que una novela erótica no puede esconder una bonita historia de amor estáis equivocados, solo tenéis que leer La hechicera rebelde. Si creéis que una novela erótica no puede ser dolorosa y haceros llorar y llenaros de pena, entonces, os sorprenderéis al leer el último tercio de esta novela. Si pensáis que una novela erótica no puede resultaros refrescante, divertida, y romántica, entonces descubrid después que yo, La hechicera rebelde. Os invito a adentraros en Los cuentos eróticos de Kargul, a sorprenderos con sus exóticos parajes, a conocer a mi pareja favorita de esta serie, Dayan y Erinni, a degustar las adictivas letras de Alaine Scott, a saborear la risa y la ternura de esta pareja, y también el agridulce peso de la desconfianza y los miedos.

La hechicera rebelde me ha gustado, ha sido una lectura divertida, refrescante, muy tierna. No la mejor lectura del mundo, pero si una buena lectura. Una historia de amor conmovedora y con algo adorable.

No me he enamorado perdidamente de esta historia de amor, podría haber llegado a suceder si no hubiera habido cierto giro final en el último tercio de la novela que me tuvo con las lagrimas a punto de romper, y con el corazón hecho un nudo y rebosante de dolor. Sin ese último giro, y sin ese final tan incompleto, esta novela habría sido más especial.

Por culpa de ese último tercio, la tristeza se hizo muy grande y yo solo quise llorar y enfrentar a Dayan y Erinni, obligarles a ser adultos, a ser valientes, a ir de frente, a mirarse el uno al otro, a amarse a sí mismos, y a declararse amor eterno. La cabezonería y esa bajísima autoestima, les lleva a enredarse en una mentira para proteger sus propios corazones, y yo quise llorar de pura frustración y abofetear a Dayan y Erinni, y mira que en verdad les quiero, pero es que agotaron mi paciencia, sobre todo porque ambos estaban construyendo una relación, un amor tan bonito, que me dio una pena enorme, desoladora, verlo destruido en un segundo. Por suerte, el drama y el dolor no dura siempre, los dos se quieren locamente y no quieren vivir sus vidas estando lejos, sin poder abrazarse hasta ver amanecer . Los dos se aman y al final se reconcilian, pero ese último giro me supo tan amargo, tan doloroso, que ese final no me fue suficiente.

Me quedé con ganas de una gran declaración por parte de Dayan, me faltó una conversación larga y tendida, llena de palabras, sentimientos y emotividad, tras todas las tormentas, y en definitiva, me quedé con el ansia de que La hechicera rebelde tuviera más páginas, porque de verdad que esta historia de amor no podía acabar ahí. Lo admito, necesito más de Dayan y Erinni. Y ojalá que Alaine Scott decida pensárselo, porque Erinni y Dayan todavía tienen mucho que decir, y a mí me encantaría que me hicieran olvidar el dolor de las últimas páginas. Quiero volver a saborear la felicidad de verlos juntos, la magia de verlos abrazarse, tocarse con ternura, amarse con reverencia, hablarse con pasión.

Dayan y Erinni desbordan química, son una pareja especial, y su historia de amor es bonita, y podría serlo aún más. Yo quiero que mis dos protagonistas me resarzan por ese intenso dolor que me hicieron sentir. Y creo que esta es una pareja que tiene mucho que contar. Porque entre ellos no está todo dicho ya. Ahora tienen nuevos retos en su vida, y creo que sería muy interesante acompañarles en ese viaje.


Los dos primeros tercios de esta novela me han gustado mucho. Han sido románticos, frescos, divertidos, tiernos, sensuales. Ha sido mi parte favorita de esta novela, esos dos primeros tercios. Ha sido muy conmovedor ver a Dayan y Erinni tan enamorados, y ser espectadores de esta historia de amor, y de cómo ambos se entregaban en silencio el corazón. Me ha gustado, conmovido y enternecido ver como se enamoraban perdidamente del otro, y ha sido increíble poder deleitarme con ellos.

Me ha gustado mucho ir viendo como, pasito a pasito, iban construyendo su relación, superando sus miedos, sus inseguridades, sus recuerdos de dolor y traiciones, y dejando que el amor ganara la batalla. Ha sido muy conmovedor ver como rendían su corazón, y en verdad me he sentido orgullosa cuando se tocaban con ternura, cuando compartían momentos cotidianos, cuando hablaban de sus pasados, pero también de sus ideales, de sus ideas de futuro, cuando se soñaban mutuamente.

Si algo me ha cautivado de su pequeña historia de amor ha sido la potente conexión entre los dos, esa química, y esa ternura desbordante, esa felicidad burbujeante, y esa intensidad emocional, la enorme profundidad de este amor. Fue grato descubrir quienes eran Dayan y Erinni, y lo mucho que podían llegar a quererse, pero sobre todo, me gustó poder vivirlos, sentir sus emociones, oír sus pensamientos, entender que no era el sexo el máximo nexo entre los dos sino la pena y el amor.

Dayan y Erinni se parecen mucho, los dos han tenido una vida dura, difícil y muy triste, y han sobrevivido como han podido, y solo ahora, al conocerse, aprenden a bajar la guardia, y a sentirse amados. Ser amantes, o novios en secreto, les hace mucho bien, y a mí me hizo feliz verlos tan enamorados. Me encantó sentir ese amor, y esa ternura que sentían el uno por el otro. Pero sobre todo me gustó que juntos podían reír, podían luchar por causas justas, podían cerrar los ojos y saberse protegidos. Acunados por el otro. Esos dos primeros tercios de La hechicera rebelde me gustaron mucho. Una pena lo de ese doloroso último tercio y ese final apresurado. El matrimonio en cambio no les sienta bien.




Dayan y Erinni me han sorprendido. Debo admitir que temía que me pasara con ellos lo mismo que con Kayen y Kisha, que no me caen bien, pero nada que ver, Dayan y Erinni me han gustado mucho, he llorado por ellos, y habría querido poder abrazarles. Los dos me han parecido un amor, son dos grandes personajes, y adoro la parejita que hacen.

Alaine Scott lo ha hecho muy bien con ellos. Aunque como ya he dicho, en ese último tercio se pasó con los dos. Creí que no podrían exasperarme y la verdad es que en esa parte de la novela colmaron demasiado mi paciencia. Fueron irritantemente cobardes, y muy tontos. Pero menos mal que en el último instante lo arreglaron, aunque no lo bastante como para que yo me quedara satisfecha con ellos y con el final de esta novela.

Pido más de Dayan y Erinni y de La hechicera rebelde, quiero verles reconstruir su matrimonio, y vivir su amor, pero sobre todo, quiero ver como aprenden a quererse a ellos mismos.

Dayan y Erinni han sufrido mucho y aunque son de acero, esconden un corazón frágil que magullado por quienes deberían haberlos querido, sobrevivieron como pudieron y nunca aprendieron a confiar en sí mismos y a valorarse y quererse. Conociéndoles, es realmente sorprendente descubrir lo mucho que se desvaloran, porque los dos son maravillosos y ya es hora de que se aprecien y descubran lo maravillosos que son. ¿Y su amor? Pues será un refugio en cualquier tormenta .

Me he encariñado mucho con estos protagonistas, han sabido llegarme y hacerme sentir. Y a veces, habría deseado haberles podido abrazar muy fuerte, y llorar y reír con ellos. Les deseo la mayor felicidad del mundo. Y también, que se amen por siempre y que tengan los niños más sanos y bonitos. Porque Dayan y Erinni lo valen. Son un encanto y hacen un amor de pareja. Y ya está bien de que sufran, ahora les toca ser muy felices .

 
Respecto a los personajes secundarios, no ha habido ninguno que me gustara o que me llamara la atención. Pero sí que me ha intrigado el misterio de la amazona. Veremos que nuevas sorpresas nos traen las siguientes obras de Cuentos eróticos de Kargul. Por lo pronto, ya podemos leer La princesa sometida, la historia de la complicada Rura, y del hombre que domará su corazón...


 
Y por último, quiero hablar de Alaine Scott. Me ha gustado mucho como está escrita esta novela. He notado una enorme evolución entre esta novela y La esclava Kisha. Con La esclava Kisha las palabras eran correctas pero no me hacían sentir nada. Y con La hechicera rebelde, no solo me he deleitado con lo bonito de sus palabras, sino que he sentido toda una tormenta de emociones, y no he podido parar de leer.
 
 
Esta novela me ha parecido refrescante y adictiva, y muy tierna, y si no me ha gustado tanto como yo quería ha sido por ese dolorosísimo giro final, y porque las escenas de sexo no me decían demasiado, por lo general. Además, en el final, se esconden muchas lágrimas, y ese final apresurado no hace justicia a este guerrero y su hechicera. De ahí que diga que creo que la novela no debería haber acabado tan abruptamente. Ese final no fue justo para La hechicera rebelde, y tampoco para una pareja tan alegre como eran Dayan y Erinni. Y creo que es un final incompleto porque Dayan todavía no se quiere a sí mismo y Erinni tampoco, y aunque los dos se aman, todavía no confían en el otro, y por tanto, aun les queda mucho por reconstruir. Y mucho por aprender del amor, la fe, y la esperanza.

 
Alaine Scott me ha robado lágrimas, suspiros, numerosas sonrisas, y también ha sido la culpable, de romperme el corazón. Me ha emocionado y conmovido mucho con esta historia de amor y con dos personajes tan especiales como Dayan y Erinni. Mis adorados protagonistas, que se merecen un paraíso entero de placer y felicidad. Y de amor mutuo por supuesto, pero sobre eso no tengo dudas, los dos se aman locamente, y se viven profundamente, y son la luz que necesita el otro para dejar de sentirse perdido. Solamente hace falta que los dos se dejen de cobardías, cabezonerías, y mentiras tontas por proteger sus orgullosos y poco queridos corazones.

Por conocer a esta parejita, merece la pena que os embarquéis en Los cuentos eróticos de Kargul. Y por saborear las letras de Alaine Scott, merece la pena que os dejéis llevar por esa portada tan bella, por esta obra, La hechicera rebelde.


Desde aquí, gracias Alaine Scott, o DW Nichols, por dejarme leer tus obras. Un beso grande. Y a los demás, ¡nos leemos!

Mire - Mayu.

13 de junio de 2014

Perfect lie de Teresa Mummert

NO-RESEÑA DE PERFECT LIE DE TERESA MUMMERT:
 
 
Muy bien, todavía no lo entiendo, aun sigo en shock. No sé qué pensar o que sentir. Tengo ganas de llorar. Muchas.
 
 
Perfect lie es... una buena novela, pero ese final rompe mucho a esta novela. Es un final que por más que lo pienso no lo entiendo.
Es más, al darle sentido a ese final, porque se supone que has de creer lo que dice la escritora, comprendo aun menos ciertas decisiones de ciertos personajes, e incluso como pudieron suceder/darse ciertos hechos. Pero empecemos por el principio.
 
 
 
 
La novela comienza muy bien, con una conversación entre Marie, y su clienta, Lie. Marie es una terapeuta, y Lie ha tenido una vida muy difícil y ese último golpe la ha destrozado, la ha hundido.
 
La protagonista, Lie me ha caído muy bien, es una chica dulce, sencilla, normal. Una joven que sabe entregar infinitamente su corazón. He sentido mucha pena por Lie, me ha dolido inmensamente lo mucho que estaba sufriendo. Sufría por su pasado, por lo mal que la había tratado su madre, que siempre la decía que jamás debería haber nacido. Sufría por todos esos acosadores que la habían roto y la habían insultado, humillado y pateado a la mínima ocasión. Y sufría por un amor, Brock, un suspiro en el viento, un fuerte anhelo, un joven que había dado alas a su corazón y con el que había encontrado su propio refugio, y sufría por su pérdida, por el dolor que había llevado a hacer algo horrible a Brock, y por ese final para ambos, a lo Romeo y Julieta, separados para siempre, y sufría porque no sabía que Brock y ella estaban muertos. Fantasmas.
 
O algo por el estilo, Teresa no termina de explicarnos esto, de darle sentido a todo, la verdad se descubre en el último giro, y es una verdad cogidísima con pinzas. Aun dudo si creerla o no. Porque eso me lleva al presente fantasmal de Lie y a Abel.
 
Abel, el protagonista masculino, aquel que iba a enseñarle a Lie lo que es enamorarse por segunda vez, me gustaba por muchas razones, por sus bromas, por el apodo que le había dado a Lie (Tetera), por sus largos abrazos durante toda la noche, por sus toques/caricias fugaces, por su caballerosidad, por su coqueteo con Lie, por su triste pasado, por su enorme preocupación por Lie, por su fascinación hacia ella. Todo ello eran razones para amar a Abel, y para desear que Lie dejara libre a su corazón y consintiera que Abel entrara en él.
 
Pero también he odiado a Abel, y más tras la revelación final, donde se descubre que Abel es una especie de ángel fantasmal enviado encadenado a la tierra para salvar a las personas. Bueno, no le he odiado por esa razón exactamente, sino por sus silencios, sus mentiras, sus jueguecitos, y su traición.
 

Abel acompaña a Lie en su encrucijada y hay momentos en que en verdad parece amarla. Y Lie aunque no quiere, no puede evitar sentir vivo a su corazón cuando está con él, cuando pelean, cuando se abrazan, cuando comparten una mirada, o divagan juntos. Hay momentos muy especiales entre ambos. Y formaban una pareja realmente bonita.  
 
También hay bonitos flash-backs sobre Lie y Brock, largas escenas donde descubrir cómo se amaron, cada palabra que se dijeron, cada vuelco que les dio el corazón, cada secreto a contraluz, cada lagrima, y cada beso, y ese amargo suspense, hasta el trágico final, y estos flash-back van apareciendo durante toda la novela. Teresa consigue que ames un poquito lo que Lie vivió con Brock, pero te pone en la tesitura de que también desees un para-siempre entre Abel y Lie. 
 
Pero después, según vas avanzando en esta novela, odias a Abel. Yo le he odiado y aún no comprendo como al final Lie puede acabar con él.
 
Si, la atracción entre Abel y ella, la conexión emocional entre los dos era muy fuerte, pero Abel demuestra que no se merece a Lie. No entiendo sus mentiras tampoco. Y no entiendo porque a veces buscaba hacer daño a Lie, porque necesitaba sentir que era capaz de romper su corazón. No comprendo porque salía con la zorra de Trish y porque le venía con cuentos a Lie, porque la enamoraba un minuto y después salía con la "amiga", porque se excusaba en que Lie tenia novio y de ahí que él se conformara en chicas vacías, sobre todo porque él sabía que Lie estaba muerta, al igual que él, y al igual que Brock, y él sabía que en la vida de Lie, ya no estaba Brock, salvo en sus recuerdos.
 
 
 
 
No puedo comprender a Abel y le odio por dejar ver que Lie y él podrían ser algo muy especial, por estar siempre pendiente de Lie, por mirarla con ojos de enamorado, pero sobre todo le odio por querer hacer daño a Lie, por follarse a Trish para romper el corazón de Lie. ¿Abel necesita que le amen? Y para ello, ¿necesita sentir como hace pedazos el corazón de la mujer que ama? Al final Abel demuestra que es un cerdo. Podría haberse merecido a Lie, al principio lo hizo. Pero después ya no. Y estoy tan apenada de que las cosas resultaran así. Y cabreada.
 
Lie no merecía tanto dolor, y no merecía enamorarse de Abel para que él se lo pagara haciéndola daño, menospreciando el inmenso regalo que era esta chica. En verdad me gustaba Lie, aunque a veces hiciera estupideces, o no fuera siempre fuerte, o llorara hasta dejarse la piel, pero era humana, y sufría, y amaba, y su corazón era bonito. Mejor que el de cualquier otro de esta novela.
 
 
 
Joder, esperaba una historia diferente, esperaba mucho mas de Abel, porque obviamente ya intuía que lo de Brock con Lie era un imposible, y Abel en verdad despertaba algo bonito en Lie. Y me duele que la autora jodiera esta historia de amor y a esta pareja. Porque durante unos minutos, Lie y Abel eran música y suavidad y ternura, y después, todo se fue a la mierda.
 
 
 
 
Teresa se empeñó en que Abel rondara a Trish, y con el descubrimiento final podría haber sido entendible, se supone que le han mandado para salvar a las personas que están a punto de morir. Pero... de ahí a tener que follarse a Trish "para salvarla" hay un jodido y gigantesco paso. Todavía no entiendo como Abel pudo ser tan cerdo, y tan mentiroso, y romper esa relación tan especial que tenía con Lie, por un polvo con una tía que como él mismo dice, no le gustaba. Es que, él mismo le dice a Lie que jamás tendrá NADA con Trish, y entonces, ¿de dónde cojones se saca la decisión de apuñalar a Lie y follarse a Trish?
 
JA. Y después una se tiene que creer que el Abel del principio, el de las bromas, la caballerosidad, los abrazos, y la conexión irrompible, existía.
¡JA! Lie debería haberle dado un buen tortazo por traicionarla así, por perjurar que se estaba enamorando de ella, y por acostarse con Trish unos días antes.
 
Y lo mas jodido de todo es que solo Abel sabia la verdad que se cuenta al final, esa gran y poco creíble revelación. Abel sabía que Trish mentía sobre seguir siendo la novia de Brock porque aun estaba herida y era una forma de protegerse contra los chicos, y Abel sabia que Lie estaba enamorándose de él, perdidamente. Y aun así, AÚN ASI, fue y se folló a Trish, para que Lie los oyera y se le rompiera el corazón. Y todo ello, sin dejar de alegar que ama a Lie.
 
Así que.... si, odio a Abel, es un cerdo y no se merece a Lie, es un cerdo por enamorarme, y por romperme el corazón como lectora, por venderme un Abel que no existía, porque ese ABEL jamás habría hecho daño a Lie, y es un cerdo por traicionar así a su gran amor. JA. Suerte para él que Lie sea tan buena y le quiera tanto y le perdone por todo.


 
 
Teresa Mummert escribe jodidamente bien, te atrapa con sus letras, sabe llegarte al corazón, y ya de paso, procura acercarse lo suficiente como para romperlo. No seré yo quien se acerque a otro libro suyo por muy maravillosamente bien escriba, y por todo ese aire embrujador que sabe darle a sus historias, y por lo mucho que me tiente con promesas de amor eterno.
 
 
Mire - Mayu.
 

La esclava Kisha (cuentos eróticos de Kargul, #1) de Alaine Scott.

¡Buenas tardes a todos queridos lectores! ¿Cómo estáis?
Yo os traigo hoy la reseña de la última novela que he leído.


LA ESCLAVA KISHA (CUENTOS ERÓTICOS DE KARGUL, #1) DE ALAINE SCOTT:
 

 
Alaine Scott, o DW Nichols, autora de Henry, y La noche de la luna azul, me regaló La esclava Kisha para reseñarlo, y aunque he tardado, ya lo he leído. ¿Lo malo? Que la novela no me ha gustado. Y si os soy muy sincera, me da pena, porque Nichols fue muy generosa al hacerme este regalo, pero yo no puedo mentirme a mí misma. La esclava Kisha no ha cumplido mis expectativas, no me ha gustado, no me ha hecho sentir, incluso me ha costado mucho seguir con su lectura, porque no he conectado nada con esta historia ni con sus personajes, y aunque Nichols destaca por su buena escritura, a mí se me ha hecho densa y pesada. Aburrida.
 
No he encontrado nada especial en La esclava Kisha, y me ha costado mucho avanzar con esta novela. Y eso que le tenia muchísimas ganas a esta novela, y a esta trilogía, Cuentos eróticos de Kargul.
 
 
 
Admitiré que no suelo leer novela erótica, pero mientras no incluya a terceras personas, no suelo tener problemas con ella. Y os prometo que La esclava Kisha, a pesar del exotismo de Kargul, de su libertad sexual para los hombres, y de su mundo de gobernadores con harenes, no incluye terceras personas, porque Kayen y Kisha se sienten posesivos y no consienten compartirse. Eso me ha gustado, pero todo lo demás... me ha dejado muy indiferente.
Yo no he sentido el amor de Kisha y Kayen, es más, creo que su relación es más puramente sexual, están obsesionados con acariciar, chupar, follar, al otro, con compartirse mutuamente, y amarse durante horas. Y en cambio, no quieren perder el tiempo mirándose a los ojos, contándose secretos, compartiendo momentos cotidianos. Y ahí ha radicado uno de mis problemas con esta novela. El 85% de esta novela es sexo, y todas las escenas sexuales entre Kisha y Kayen me han sabido igual, leída una leídas todas. Ninguna escena de sexo me parecía vital para la relación de esta pareja. Y en cambio, faltaban otras escenas que habrían dicho mucho, y para bien, sobre esta relación. ¿Amor? ¿Ternura? ¿Calma? No, esas emociones no estaban. ¿Obsesión? ¿Sexo? ¿Deseo? ¿Lujuria? Sí, a raudales.
 
 
 
Kayen y Kisha no pueden quitarse las manos de encima, y en sus cabecitas solo hay un único pensamiento: sexo, sexo, sexo. Es lo único que Kisha y Kayen comparten. No hay otro tipo de escenas entre ellos, no hay ternura, no hay comunicación, no hay un descubrimiento emocional. Esta pareja prácticamente no habla, y he echado en falta, y mucho, conversaciones entre ellos, palabras no dichas, y también escenas no vividas. Tanto sexo me ha saturado, y tan poca profundidad emocional me ha apenado.
 
 
Así que, no, no he conectado con esta historia. La trama ha sido demasiado sencillita y se ha recreado excesivamente en el sexo, dejando prácticamente fuera el amor. ¿Cómo voy a creerme que Kisha y Kayen se han enamorado si solo mantienen relaciones sexuales, si lo único que hacen cuando se ven es arrancarse la ropa y ponerse a follar salvajemente? El sexo me parece genial, pero entre las páginas de La esclava Kisha me ha sobrado. Y el amor me ha faltado. Si, suena precioso cuando dicen echarse de menos y se imaginan junto al otro, y cuando al reencontrarse se abrazan y se dicen que se aman, pero creo que no es suficiente. Además, como lectora, no he llegado a conocer de verdad a Kisha ni a Kayen, y creo que tampoco ellos han llegado a conocerse demasiado.
 
Y tengo algunas dudas, por ejemplo, si trataba de dejar embarazada a su esclava Kisha (Kayen y Kisha jamás usaron anticonceptivos); porque Kisha nunca preguntó por la relación que Kayen mantenía con Rura, porque ninguno de los dos se interesó por saber como había sido la infancia, y la vida del otro, lo que significaba ser un guerrero y una esclava y sacerdotisa sexual; que pasó con el pueblo de Kisha, ¿recibió el aplazamiento?; como era la relación de Kisha con sus compañeras del harén; por qué, al casarse Kayen con Kisha, no liberó a sus otras esclavas sexuales, etc.
 
 
Tampoco he conectado con sus protagonistas, Kayen y Kisha, no he sentido nada especial por ellos, y la verdad es que no me han gustado. Kayen es demasiado posesivo, y muy ¿primitivo?, y Kisha es demasiado sumisa, no es fuerte, y la inocencia de ella me ha sorprendido. Ha sido todo un poco raro, porque Kayen adora a las amazonas que son salvajes y muy experimentadas sexualmente, en cambio, nada más ver a Kisha se enamora de ella, y Kisha, que toda su vida ha sido una esclava destinada a satisfacer sexualmente a los hombres jamás ha tocado a uno, porque iría en contra de su pureza, pero nada más conocer a Kayen, se convierte en la reina del sexo. Se me hizo todo demasiado contradictorio. Además, mientras Kayen es libre de hacer y de sentir lo que quiera, Kisha no es más que una prisionera en su propia vida, ¿y eso no le molesta?
 
 

No he conectado nada con los protagonistas, no es que sean malos, no, pero a mí no me han llegado, y no los he sentido. No han sido creíbles para mí. Kayen y Kisha solo eran palabras de sexo, porque eso es todo lo que hacen y todo lo que esperan conseguir de la vida.
 
Respecto a los personajes secundarios, los más importantes son Dayan el amigo de Kayen, Erienne la sanadora, Wari la doncella esclava de Kisha, y Rura la esposa de Kayen. Pues con ellos he tenido el mismo problema que con los protagonistas, no he conectado con ellos.
 
 
Rura es mala, porque se porta mal, pero no la odio, y su situación tampoco debe de ser fácil. Se tacha a Rura de egoísta, manipuladora, y malcriada, y aunque Rura vive entre lujos, también se olvida que como toda mujer de este reino está condenada a estar siempre por debajo de un hombre. ¿Rura se porta mal con Kisha? Sí, mucho. ¿Actúa mal al querer matar a Kayen? Si.
Pero ¿y Kayen? ¿Es precisamente un buen marido? Pues no. Tampoco lo es. ¿Considera Kayen a las mujeres como algo más que un instrumento sexual? No. Salvo a Kisha, que es la que, emocionalmente le marca la diferencia.
¿Se podría decir que es injusto que Rura odie a Kisha? Recordemos que Kisha es la última conquista de su marido y que Rura ya se veía venir que ella iba a ser destronada. ¿Es mala Rura? Si. ¿Es coherente su comportamiento? También.

Aún con todo, espero con ganas su novela.

 
¿Y Dayan? Dayan es el mejor amigo de Kayen, y pensaba que me caería bien, y no, porque fue un imbécil y trató a Kisha como si fuera una puta. Aunque al final, lo arregló. No conozco a Dayan, y admito que me gustaría conocerle y cambiar mi perspectiva de él.
 
 
Wari, la niña, es un dulcecito, y podría haber dado mucho juego, además de mucha ternura, a esta novela, pero apenas si se le ha dado importancia, y eso que es gracias a ella, entre otros (Dayan y Erinni), que Kisha y Kayen hayan encontrado su final feliz.
Y por último, Erinni, tengo que admitir que espero mucho de ella, porque me gustó en su primera aparición, fue fuerte, valiente, y lista, y me gustó las agallas con las que se enfrentó a Dayan. Y Dayan no pudo evitar sentirse excitado por esta hechicera.
 
 
Espero mucho de esta pareja y de su novela, La hechicera rebelde. Cruzo los dedos porque haya más amor y ni la mitad de sexo que en La esclava Kisha. Ya, quizás pido demasiado para una novela puramente erótica. Ya veremos.
 
 
Por último, nombrar la ambientación de esta novela. Me gustaron las descripciones de Alaine Scott sobre los paisajes, y eché de menos que después no siguiera dándole a la novela ese toque de mundo exótico, salvaje, y muy natural. La novela transcurre en palacio, y de ahí que no haya exóticas ambientaciones, salvo a la llegada de Kisha a Kargul.
 
¡Un saludo enorme a todos!

Mire - Mayu.